No mountain is too high| Ecatherine Matnadze | Dos emociones que no quieres en tu vida
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14 Mar Dos emociones que no quieres en tu vida

Seguro que has oído alguna vez que todas las emociones, incluso las “malas”, son necesarias y tienen que tener su lugar en la vida. Sin embargo, hay dos emociones especialmente inútiles y destructivas que no quieres que estén en tu vida – la CULPA por lo que se ha hecho y la PREOCUPACIÓN por lo que podría pasar.

 

CULPA

Es muy simple. Como tantos otros comportamientos autodestructivos, la culpa es una técnica de evasión de trabajar sobre ti mismo en el presente.

Se suele creer que si se siente suficientemente culpable, es más probable que sea perdonado por haber sido malo.

A menudo, si te sientes culpable, puedes conseguir la aprobación de los demás, incluso cuando esas personas no aprueban algo que has hecho.

La culpa es también una excelente manera de ganar la compasión de los demás.

 

COMO ESCAPARSE DE LA CULPA

Repite esta frase hasta que forme parte de tu consciencia: “Sentirme culpable no va a cambiar el pasado, ni me va a hacer mejor persona.”

Pregúntate a ti mismo qué estás evitando en el presente sintiendo la culpa sobre el pasado.

Reconsidera tu sistema de valores. ¿En qué valores crees de verdad y en cuáles sólo finges creer? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide tener tu propio código de ética, y no uno impuesto por los demás.

Explica a las personas de tu vida que intentan manipularte con la culpa que eres perfectamente capaz de llevar su decepción en ti.

 

PREOCUPACIÓN

Puedes pasar el resto de tu vida, empezando ahora mismo, preocupándote por el futuro, y toda esta preocupación no va a cambiar nada.

Igualamos preocuparnos con cuidar a alguien. Por lo tanto, mostramos nuestro amor practicando una cantidad adecuada de preocupación en el momento adecuado.

Podemos escaparnos del ahora y lo que nos da miedo en el ahora.

Podemos evitar tener que tomar riesgos utilizando la preocupación como la razón de nuestra inmovilidad: “No puedo hacer nada, estoy tan preocupada…”

Podemos ponernos una etiqueta de buena persona por preocuparnos. La preocupación demuestra que eres un buen padre, buena esposa, o buen lo que sea.

La preocupación es una justificación útil para ciertos comportamientos autodestructivos. Si tienes sobrepeso, sin duda, comes más cuando estás preocupado, así que tienes una excusa genial.

La preocupación nos libera de tener que vivir. Un “preocupador” está sentado pensando en las cosas, mientras que un “hacedor” está en acción cambiando las cosas.

 

COMO ESCAPARSE DE LA PREOCUPACIÓN

¿Qué estoy evitando ahora utilizando este momento para preocuparme? Comienza a atacar a lo que sea que estás evitando.

Reconocer la ridiculez de la preocupación. “¿Va a cambiar algo como resultado de mi preocupación por ello?”

Permítete períodos más y más cortos de “tiempo de preocupación”.

Haz una lista de todas las preocupaciones de ayer, la semana pasada y hasta el año pasado. ¿Alguna de estas preocupaciones ha hecho algo productivo para tu vida?

Hazte esta pregunta: “¿Qué es lo peor que puede pasar y cuál es la probabilidad de que ocurra?”

Conscientemente elige actuar de alguna manera que esté en conflicto directo con tus áreas habituales de preocupación. Por ejemplo, si estás ahorrando de forma compulsiva para el futuro, empezar a gastar tu dinero hoy.