No mountain is too high| Ecatherine Matnadze | Cómo portarse mal y sentirse bien
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02 Mar Cómo portarse mal y sentirse bien

Somos muy hábiles a la hora de contar historias que nos permiten sentirnos bien cuando nos portamos mal. Lo hacemos cuando necesitamos justificar nuestro comportamiento, o desasociarnos de nuestros malos resultados.

Las historietas casi siempre son inexactas, pero la exactitud no importa ya que sirven un propósito superior:

Justifican nuestro comportamiento

– Nos hacen sentir bien con nosotros mismos

– Confirman que no hay que cambiar nada.

En el libro “Conversaciones Cruciales” Kerry Patterson et al. describen tres tipos de historias que nos contamos.

1. Historia de víctima – no es mi culpa:

– Soy una víctima inocente

– La otra persona es mala y tonta, y yo soy bue-no

– Otras personas hacen cosas malas y yo sufro el resultado

– Tengo motivos nobles

– Estoy siendo castigado por mis virtudes.

Cuando nos contamos una historia de víctima, intencionalmente ignoramos el papel que hemos jugado en el problema. Nos contamos un cuento que hábilmente ignora que hemos hecho (o hemos dejado de hacer) que podría haber contribuido al problema.

2. Historia del villano – es culpa de otra persona:

– Creamos estos pequeños cuentos desagradables convirtiendo a seres humanos decentes en villanos.

– A continuación, nos sentimos libres de hacer lo que queramos con esos “villanos”, y nos sentimos bien.

Si en la historia de víctima exageramos nuestra inocencia, en la historia de villanos nos enfocamos excesivamente en la culpabilidad del otro. Fíjate en la doble moral:

– Cuando nosotros cometemos errores reivindicamos que nuestras intenciones eran buenas.

– Cuando se equivocan los demás inventamos motivos terribles o exageramos sus defectos.

evil face

3. Historia de impotencia – no hay nada más que pueda hacer:

– Nos decimos a nosotros mismos que somos incapaces para hacer algo sano o útil.

– Nos convencemos a nosotros mismos de que no hay opciones sanas.

Historias de víctima e historias de villanos miran hacia atrás para explicar por qué estamos en la situación en que estamos. Historias de impotencia miran hacia delante para explicar por qué no podemos hacer nada para cambiar la situación.

Los tres nos eximen convenientemente de cualquier responsabilidad, cuando en realidad somos parcialmente responsables: la otra persona no es totalmente mala, ni está totalmente equivocada; y yo no soy totalmente bueno, ni estoy totalmente en lo cierto: la verdad por lo general se encuentra en algún punto intermedio.

Estas historias no nos crean emociones que nos conduzcan a acciones saludables. Así que, si te das cuenta de que te estás contando una de estas historias deberás:

– Convertir a la víctima en participante. ¿Estoy fingiendo no darme cuenta de mi papel en el problema?

– Convertir al villano en humano. ¿Por qué una persona decente puede haber hecho lo que hizo él?

– Convertir la impotencia en potencia. ¿Qué es lo que realmente quiero para esta relación? ¿Qué haría ahora mismo si realmente lo quisiera?

“Cualquiera puede enfadarse – eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en la medida adecuada, en el momento adecuado, para el propósito adecuado, y de la manera adecuada – esto no es fácil “. -Aristóteles, Ética Nicomáquea

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